Vadim en sueños

Nuestro queridísimo Vadim, amigo, maestro y muso de ‘El silencioso amigo del viento’ se fue para siempre el pasado 9 de agosto. Aquí un intento de expresar el sentimiento diario que nos produce su ausencia y esa hora que me sobra cada día desde que se fue.

GRAVEDAD
Unidos por un lazo, a un palmo de la tierra,
salíamos cada día los tres a pasear,
tú, yo y algo que revoloteaba siempre sobre nuestras cabezas.
Nidos secos, dientes de león y naipes en los bolsillos,
historias por escribir y versos en las paredes.

Se camuflan los tesoros y
las manchas en los muros son solo manchas,
las hojas ya no bailan
y no se ven planetas en el polvo que atraviesa el rayo de sol.

Lloro tu ausencia y aparece tu mirarada escéptica,
sin juicio pero sin compasión,
eso no te lo permitías ni a ti ni a nadie,
tienes razón, ¡Basta!
Sonrío mientras lágrimas caen sin remedio.
Un ancla tira de mi hacia el centro de la tierra.

Te he esperado este tiempo y anoche ¡por fin!
me viniste a visitar en un sueño
Se te veía bien, más negro y despeluchado de lo normal,
reposando en nuestra cama.

Hoy volveré por primera vez a Montjuic
a empezar a aprender de nuevo lo que me enseñaste:
a andar lo que tengo por delante
y acostumbrarme a que sin ti la vida pesa.

 

 

 

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